jueves, 5 de noviembre de 2020

Última vez


Yo soy yo y tú eres tú

Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas y,

tú no estás en este mundo para cumplir las mías.

Tú eres tú y yo soy yo.

Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,

y coincidimos, es hermoso.

Sino, pocas cosas tenemos que hacer juntos.

Tú eres tú y yo soy yo.

Falta de amor a mi mismo, 

cuando en el intento de complacerte me traiciono.

Falta de amor a ti,

cuando intento que seas como yo quiero.

En vez de aceptarte como realmente eres.

Tú eres tú y yo soy yo.

Fritz Perls


Muchas cosas me he guardado, pero espero que ésta sea la última vez que te escribo.

He pasado tanto tiempo preguntándome la razón de mi asfixia y finalmente la encontré. Resulta que fuiste tú quien desencadenó mi perdición. No lo había visto, hasta hoy. 

Así que, por favor, no vuelvas. Porque cuando vuelves, brillo. Pero nunca te quedas, y al irte te llevas todo contigo, hasta lo que no he sido. 

Me he convertido en alguien que no soy, gracias a ti, tuve que reinventarme desde cero y ésta no es mi mejor versión. 

No regreses, porque cuando regresas, saco lo mejor de mí y te lo entrego. Tú sin más, lo guardas todo en una maleta y sigues tu camino. Me dijeron que te vieron lanzarla por el puente, y que la misma se fue con la corriente del río.

Y tú sin saberlo, me dejaste con frío. Vulnerable, expuesta, sin siquiera un abrigo.

Me he hecho daño carcomiendome la cabeza, buscando una razón. Y la tenía ahí, justo en ese lado del corazón, donde jamás quiero voltear a ver.

Mi vacío lleva tu nombre y apellido, pero no porque me haces falta, sino porque me dejaste sin nada.

Seca, como el otoño.

Ahora debo reencontrar mi brillo, y cuando lo haga... Por favor, no vuelvas. Es lo único que te pido.


Carta al amor propio no correspondido.


Enemigo


"Elijo a mis amigos por su apostura, a mis conocidos por su buena reputación y a mis enemigos por su inteligencia. No es posible excederse en el cuidado al elegir a los enemigos. No tengo ni uno solo que sea estúpido. Todos son personas de cierta talla intelectual, y en consecuencia, me aprecian."

Oscar Wilde


«Puedes estar en la cima de la ola o debajo de ella, ahogándote. Y tú, justo ahora, no puedes respirar.»

Veinte palabras que dolieron en el alma. Y más viniendo de quien quizás, es mi enemigo.

Inteligente, perspicaz, hábil y astuto.

En lo que nadie se fijó, él lo notó. Y no estoy segura si quiere usarlo en mi contra o si es realmente una advertencia para que encuentre mi salvación.

¿En alguna de las historias infantiles ha ocurrido algo como esto? ¿en la que el villano intenta ayudar al bueno? Aunque ya ni siquiera sé si soy buena.

«Cuando yo te conocí, sentí que eras buena persona. Y últimamente, está cambiando esa definición.»

Quince palabras que me revuelven las entrañas y que no me permiten identificar mis sentimientos al respecto. Tal cual como en una laguna oscura, donde los pies no tocan el fondo.

«Te estás perdiendo, niña, ese no es el camino correcto»

Diez palabras que resuenan en mi mente, una y otra vez. Y realmente, ya no sé qué hacer.

Jamás me esperé esta jugada de mi enemigo. Él era consciente de eso.

Tantas palabras salieron de su boca que no soy capaz de seguir describiendo, una más filosa que la otra.

No eran palabras equivocadas, eran palabras acertadas, como si me estuviera estrujando por dentro.

«Eres egoísta, hasta contigo misma»

Cinco palabras, Todo coincide con mi interior.

Qué difícil es mirar la verdad cuando te la ponen sobre la mesa.

«Estás perdiendo tu esencia»

«Piensa en ti»

«Date cuenta»

«Reencuéntrate»

Y más si el que lo hace, es tu enemigo. 


martes, 22 de septiembre de 2020

Ilusión

                                        

Bien es cierto que la palabra "amor" es como una montaña rusa en la cual siempre nos queremos subir, aunque nos cause mareos y ganas de vomitar, al final queda la satisfacción de que lo viviste. 

2:40 am de un 22 de septiembre, a mis casi 25 años y sólo pienso:

Me quiero enamorar. 

Otra vez.

Subirme a esa montaña rusa y encontrarme soñando con nuestra futura casa y el nombre de nuestros hijos. Saborear cómo suena tu apellido junto al mío. 

Entrelazar nuestros destinos. 

Que funcione y que dure toda esta vida, y si se puede, veinte más. 

Miro mi entorno y al parecer a la mayoría se les ha hecho realidad, tanto que ya tienen unas manitas pequeñas queriendo jugar y que en un tiempito los llamarán "papás".

Verlos aviva mis ganas de sentar cabeza, de encontrar a esa persona que me acompañe en esa parte especial de la vida. Pienso:

Qué afortunados, encontraron el amor a la primera

Todo es cuestión de tiempo, supongo, y de circunstancias.  

Aunque las mías no han sido las mejores, llevo un par de historias fallidas y un saco de ilusiones rotas.

Qué falta me hace sentir lo que es el amor.

Enamorarme.

De unos besos, de caricias.

De unas carcajadas a las 10 de la mañana.

Y de un abrazo de esa persona que amas cuando las cosas se complican.  

Soñar.

Tu futuro y mi futuro.

Las ganas.

El deseo, la ilusión.

Quizás todo esto es efecto de la crisis de los 25, cuando te das cuenta, que la vida no espera y que el amor, es selectivo.


domingo, 6 de septiembre de 2020

Normalidad


¿Es normal mezclar tristezas con amores fallidos?

¿llorar cuando escribes sobre ello?

¿Y escuchar música melancólica mientras lo meditas?

¿Es normal pensar en querer devolver el tiempo a ese momento de felicidad junto a alguien luego de lamentar que no te fue bien en el trabajo?

¿o imaginar un mundo paralelo donde todas las cosas hubieran sucedido diferente?

Hay dos lados, estamos divididos dentro de nuestra normalidad. Están aquellos que hablan demás para opacar el caos que llevan dentro y los que prefieren no hablar sobre ello porque se les quiebra la voz de tan solo mencionarlo.  

-los segundos somos más- 

qué difícil es hablar de lo que te quema por dentro, decirlo en voz alta lo hace partícipe de la realidad, un hecho y no un problema imaginario.

Pero es normal, supongo, que todos estemos un poco caóticos, solo que cada quien lo demuestra a su manera y lo transforma en lo que mejor le parezca. Unos en anécdotas y ganas de comerse el mundo. Otros en libros, dibujos y letras. Algunos lo transforman en más caos.

Es normal querer buscar ayuda, dar el paso y huir al sentirse expuesto. Sentirse ridículo por darle importancia a cosas pequeñas. Y llorar porque se comieron sin ti los tequeños. 

Todos tenemos la misma normalidad, sólo que en diferentes circunstancias. 

Para muchos es normal juzgar a otros por ello. 




sábado, 5 de septiembre de 2020

Neutralidad



Quizás no he tenido las mejores semanas, ni los mejores días, ni los mejores meses pero no puedo hacerme la víctima siempre. No tengo razones como la vida se las ingenió para dárselas a Edith Piaf...  Hay situaciones peores, hay vidas que duelen más. 

Por ese motivo quiero quedarme en esta neutralidad. 

Ni bien, ni mal. Ni con la frente en alto, ni totalmente hundida.

Y que alguien me diga que todo estará bien.

Mientras me abraza y me hace sonreír con alguna payasada.

Pero no hay nadie.

Depende de mí, hacerme sonreír. 

Y lidiar con esto que se esconde dentro de mí.

Mirarme al espejo y decir: todo pasa, ya verás, estarás bien.

Abrazarme a mi misma.

Aunque las lágrimas estén a punto de salir.  

martes, 28 de julio de 2020

Relato de una adicta




Después de días riendo con amigos y de distraerme por completo vuelvo al hueco, un lugar oscuro y vacío. Lloro sin llorar, siento sin sentir y no puedo levantarme de la cama. Quizás me volví adicta, no a la compañía ni a mi cabeza distraída. Al contrario, la detesto por marcar un límite entre el no estar bien y el aparentar estarlo. Todo se basa en pastillas, siempre lo critiqué y aquí estoy, deseándolas. Al menos cuando las tomaba tenía excusa para cubrir el hecho de estar sin estar. Terminé siendo una más, anhelando sentir lo que una pastilla provoca en mi cuerpo, aunque sea malo y lo repudie. Al menos de esa manera me sentía viva, porque cada día que contaba estaba muriendo un poquito más. 

Ahora mis lágrimas no tienen razón de ser. No les encuentro ni principio ni final. Vacía, con toda la expresión de la palabra. 

A veces, el único sentimiento que presento es miedo porque no sé qué viene después. No sé qué haré después. Mi mente maquina y no puedo detenerla. Todo lo que hago es para alimentarla y nada es suficiente, vuelvo al hueco y necesito respirar. 

Me esfuerzo y otros sin saberlo me asfixian. El oxigeno se agota y me canso, pero al final no siento nada. Las pastillas lo triplicaban todo y me quejaba, qué idiota. Soy de las que necesitan intensidad. Y parece que sólo unas pastillas contraindicadas pueden darme lo que me hace falta. No debí dejarlas.

Por supuesto que lo sé, es difícil salir cuando caes en el espiral de lo que necesitas y lo que te hace daño. Y aún más complicado es desprenderse del efecto que causa en ti y en cada una de tus fibras. 

Pero no importa, pocas cosas me importan. 

Mi mente no define, puedo pasar de alegre a neutra y permanecer en fase deprimida.

Mi organismo se altera, no percibo nada y cuando menos lo espero mi presión arterial decae.

Mi vista falla y los dolores aumentan.

Mi cuerpo y mi psiquis se degradan.

Quién lo diría, al final terminamos como aquellos que alguna vez juzgamos, sean en las circunstancias que sean. 



lunes, 6 de julio de 2020

Equivocados



Ella y tú.

Los años pasan y la vida da muchas vueltas, todo vuelve al sitio donde una vez estuvo. Donde todo comenzó, como un déja vu. 
Los corazones que alguna vez se toparon y sufrieron una bifurcación con el tiempo se tropiezan en un distorsionado punto, en el cual nada es viable pero todo se torna excitante y tentador.

Débil, esa es la definición. 

Ella inconscientemente guarda su corazón con la esperanza de que vuelva a encontrarse con el tuyo, mientras que tu corazón le pertenece a otra. Porque a eso se dedican, a guardar espacios para corazones equivocados. 

Y no, resultó que sí sabes amar, por un momento parecía que no tenías idea de tal sentimiento. Pero lo haces, sólo que no la amas a ella. Ella no es más que un relleno de un vacío que alguien más había dejado.

Y sin saberlo, sigue queriendo preservar su corazón para que lo cuides. Pero es imposible. La ecuación no calza, las flechas no van en la misma dirección. 

Ella siente que su corazón te pertenece pero tu corazón ya lo posee una mujer que te sedujo cuando apenas eras un niño. Y su nombre te remueve en tu interior. Algo que ella jamás te hará sentir porque no te marcó tan intensamente como ya lo habían hecho.

Y así va la cadena, en ti dejaron huellas y un par de iniciales. Luego tú te encargaste de escribir con tinta en su piel y de que no pudiera deshacerse de tu nombre con facilidad. Y así ella influyó en otro al intentar limpiar su cuerpo y esta otra persona ahora no puede sacársela de la cabeza... Podría seguir y seguir y jamás terminaría. Es esclavizante y sucesivo. 

Tanto ella como tú se están aferrando a corazones equivocados. 

Privándose de amar a quien sí les conviene. 

Ambos caminando en distinta dirección, desviándose del verídico destino.