lunes, 6 de julio de 2020
Equivocados
Ella y tú.
Los años pasan y la vida da muchas vueltas, todo vuelve al sitio donde una vez estuvo. Donde todo comenzó, como un déja vu.
Los corazones que alguna vez se toparon y sufrieron una bifurcación con el tiempo se tropiezan en un distorsionado punto, en el cual nada es viable pero todo se torna excitante y tentador.
Débil, esa es la definición.
Ella inconscientemente guarda su corazón con la esperanza de que vuelva a encontrarse con el tuyo, mientras que tu corazón le pertenece a otra. Porque a eso se dedican, a guardar espacios para corazones equivocados.
Y no, resultó que sí sabes amar, por un momento parecía que no tenías idea de tal sentimiento. Pero lo haces, sólo que no la amas a ella. Ella no es más que un relleno de un vacío que alguien más había dejado.
Y sin saberlo, sigue queriendo preservar su corazón para que lo cuides. Pero es imposible. La ecuación no calza, las flechas no van en la misma dirección.
Ella siente que su corazón te pertenece pero tu corazón ya lo posee una mujer que te sedujo cuando apenas eras un niño. Y su nombre te remueve en tu interior. Algo que ella jamás te hará sentir porque no te marcó tan intensamente como ya lo habían hecho.
Y así va la cadena, en ti dejaron huellas y un par de iniciales. Luego tú te encargaste de escribir con tinta en su piel y de que no pudiera deshacerse de tu nombre con facilidad. Y así ella influyó en otro al intentar limpiar su cuerpo y esta otra persona ahora no puede sacársela de la cabeza... Podría seguir y seguir y jamás terminaría. Es esclavizante y sucesivo.
Tanto ella como tú se están aferrando a corazones equivocados.
Privándose de amar a quien sí les conviene.
Ambos caminando en distinta dirección, desviándose del verídico destino.
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