martes, 5 de mayo de 2020

desconectarse



Hay momentos en que sólo la música y la soledad son mis fieles compañeras. Dejando las redes, los mensajes y las llamadas a un lado. Me recuesto en mi cama y con la vista hacia el techo me pierdo en las melodías, cierro los ojos y me dejo llevar. A veces, las lagrimas son mi guía.

Desconectarse del mundo y de la gente es terapéutico, me hace sentir segura. 

Pasan las horas y me pierdo en el tiempo, me buscan pero no me encuentran. Al desconectarme el mundo pierde poder y mi tranquilidad aumenta. Nada me daña, nada me afecta. 

Sentirme lejos es un placer. Nadie sabe de mí y yo no sé nada de nadie, mi mente no se altera. 

A veces me desconecto para escribir y escribo para transmitir.

Para algunos es huir de la realidad pero se equivocan, se trata de buscar el equilibrio para enfrentarse a ella. De encontrar el valor de irte para poder regresar. 

Cuando percibo el momento de volver, le doy muchas vueltas. Es difícil dejar la paz para retornar al caos, al hacerlo se torna disuelta. Conectarse conlleva desastres, tentaciones y desorden. Pero al final es lo que queda. De eso depende la vida y lo que haga con ella. 

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