17/11/2021
He vendido mi corazón por un precio tan bajo, me hicieron creer que cuidarían de él, confié. No fue así.
Sólo 20$ dieron por él, ni más ni menos.
Mientras que a mí me costó 15.000$ repararlo.
Para conseguirlos, trabajé muy duro, mi bolsillo había quedado vacío, porque además de entregar mi corazón, entregué todo lo que tenía conmigo.
Lluvia, sol, truenos y relámpagos, arenas movedizas y monstruos se interpusieron pero al final lo conseguí.
Me costó lágrimas, rasguños, heridas, vendajes, calmantes y demás.
Lo valieron, mi corazón está reparado, no quedó igual pero sigue latiendo y eso es lo más importante.
El comprador salió ganador, ni remordimiento de conciencia le quedó.
Salió victorioso, se quedó con todo... y mi corazón, mi lastimado corazón lo dejó herido y pisoteado frente a mí.
Sí, en muy malas condiciones pero lo recuperé, y ahora no dejaré que nadie compre mi corazón por un precio tan bajo.
Vale lo que cuesta un viaje a la Luna, un Ferrari 250 GTO de 1962 o la mansión de Antilia.
Vale lo que daría un ser humano por conocer todos los misterios que se le atraviesan.
Vale la vida entera y por eso ya nadie lo va a pisotear.
No hay comentarios:
Publicar un comentario