24/10/2020
Huí de un lugar y me encontré con la necesidad de un cambio de rumbo, un escape, algo.
Simplemente sentí el deseo de tener a alguien.
Y estuve a 3 de llamar a quien no debo.
Para olvidar, para que me haga sonreír, para trasladarme aunque sea 5 minutos.
Un escape que le dé un poco de brillo a tanta oscuridad.
Que me abrace mientras dice en tono carismático:
«Mándalos al diablo, María, vales tanto como una torre de rodio, pero ellos sólo prefieren el hierro»
Alguien que me dé ese empujón para reírme de las desgracias de la vida y que me haga pensar que lo que vale son esos momentos, dónde te sientes segura y todo lo demás, poco a poquito, va desapareciendo.
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