sábado, 10 de enero de 2026

Ensoñación

 3/10/2021


Estoy acá imaginando una conversación, en donde ya las mentiras no pesan.

Todo está claro como el agua y los puntos encajan a la perfección.

Ella me pregunta: ¿Por qué no me dijiste la verdad? ¿Lo estabas protegiendo? Él te hizo mucho daño, no tenías por qué.

A lo que respondí: No quería ser yo quien destruyera esa relación, a pesar de que fue su relación lo que me destruyó en algún momento. Todo debe caer por su propio peso, y su relación no es la excepción. Además, no soy lo que me hicieron.

Ella se queda petrificada, el nudo en la garganta no le deja salir el caos que llevaba por dentro.

Agrego: Tenías que darte cuenta que él no iba ni va a cambiar. Aunque duela.

Ella sólo dice: Iba a casarme con él.

Le respondo: A pesar de todo, mereces algo mejor, ambas merecemos más de lo que él puede dar. Y lo sabes, solo que te ha costado mucho aceptarlo. También me sucedió, con el tiempo entendí y acepté que siempre recibí mucho menos y no, así no debe ser. Porque doy mucho, y merezco lo mismo y hasta más. Y estoy segura que tú también estás de este lado. Así que déjalo ir, no le des tanta larga como lo hice yo, encuentrate. Y ámate mucho. Sé que allí afuera hay alguien que de verdad te va a valorar.

Ella suelta una lágrima y dice: lamento mucho lo que te hice, no lo merecías, María, gracias por tus palabras y por no destruirme cuando tenías todas las armas en la palma de la mano para hacerlo. Gracias.

Le sonrío: no me agradezcas, sólo aprende de esto y sigue adelante. Y recuerda, no seas lo que te hicieron.

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