sábado, 10 de enero de 2026

Vomité

24/10/2010

Finalmente saqué una parte de lo que me estuve tragando por tanto tiempo y aún el mal sabor no se va. Mi estómago está revuelto y las náuseas continúan. Quizás es el asco que siento de la humanidad. Diganme por qué creen que lo que hago está mal cuando ni siquiera se han visto en un espejo. Con qué moral me juzgan, si hay peores que yo. Incluyéndote.

"Has cambiado"

"Tú no eras así"

"No actúes de esa manera, no es correcto"

"No deberías hacer eso"

Y qué si cambié, aunque no lo hice, ésta siempre he sido yo. Sólo que más cansada y menos sumisa. Un poco más harta, de la vida y de las injusticias. Y sin la venda en los ojos.

Así que quiero saber...

¿Entonces cambiar es sinónimo de dejar de esconderte bajo las sombras de otros?

O cuál es el significado. Porque no lo consigo en la perspectiva de terceros.

Vomité y me dió más asco la reacción de los otros que lo mío. 

Siento la boca agria y no es por las palabras que escupí, sino por aquellas que mis oídos lograron escuchar.

Mis ojos lloran, de impotencia quizás, porque no pude sacar todo lo que me está carcomiendo por dentro.

¿Que debo tener cuidado porque me van a perjudicar?

Haga lo que haga, bien o mal, siempre salgo con las tablas en la cabeza. De cualquier manera, al final es el mismo resultado.

Vomité y quedé con tal ardor en la garganta que tuve que salir corriendo de ese lugar.

Huí, quizás, pero es que ya no podía rodearme de tanta asquerosidad.

No quería terminar ensuciandome, aunque estuve a punto de agarrar mi propio vómito y regarlo por las paredes, que todos se dieran cuenta de lo que estuve llevando por dentro. Pero de qué vale, mi pensar no vale, no soy nadie, sólo una más.

Vomité y estoy segura de que lo usarán en mi contra. Pero más me vale desocupar un poco de espacio para poder seguir tragándome más.

Autor desconocido

 «Te miro dormir y siento que eres la persona más linda del mundo, aunque en este momento tengas la expresión enojada, probablemente por mi intensa manía de tocarte el pelo. Tengo miedo de que te despiertes y me preguntes: ¿Qué haces? Tengo miedo de que me lo preguntes porque realmente no sé qué hago tocándote el pelo hace más de media hora. Creo que es una necesidad, sabes, la de tocarte, digo. Es como si el cuerpo me doliera si no lo hago.

Te miro dormir y siento que eres la persona más linda del mundo. Yo sé que no conozco todo el mundo, pero tampoco me hace falta. Una puede percibir bastante el mundo sin conocerlo. ¿Viste esos días en los que te levantas triste y no sabes decir la razón? Bueno, yo estoy segura de que es el dolor del mundo que cada tanto se nos cala en los huesos. El dolor es tan fácil de sentir… con el amor la cosa es un poco diferente. Difícil, sí. Porque los malos momentos vienen solos y de repente, pero el amor se construye y lleva tiempo. Debe ser el amor el que me hace verte como la persona más linda del mundo, aunque no lo conozca. Al mundo, digo. Del amor escuché algunas cosas, sabes. 

Que duele.

Que es mutuo.

Que si no es mutuo, se parece al amor, pero es otra cosa.

Que se termina, a veces.

Que te da sensaciones raras en la panza.

Que nunca te completa, pero sí te parte.

No tiene buena fama el amor, pero todos lo buscan.

Te miro dormir y siento que eres la persona más linda del mundo. Y que si no lo fueras, igual te querría durmiendo al lado, por hacerme sentir que lo eres. Queda cursi, sabes. Pero a veces hay que ser cursi, digo. Porque de todas las millones de personas que están existiendo, tú eres la que me moviliza. Y en este momento, sabes, ahora, digo, sigue habiendo enfermedades, guerras, muertes, balas, policías reprimiendo, políticos estafando, chicos robando cosas que no querían robar, chicos disparando a personas que no querían ser robadas, sigue habiendo chicas secuestradas, y millones y millones de tipos y tipas infelices, asfixiados en una vida que los va a matar de angustia, si no es que los y las matan antes las pastillas que consumen para tapar esa angustia. Sigue habiendo corrupción, xenofobia, pedofilia, homofobia. Sigue habiendo injusticias. Sigue habiendo todo, pero te miro dormir y yo me olvido. Por un rato, el mundo se vuelve un lugar habitable. Para ser honesta, hermoso. Hasta pienso que quizás tu ceño fruncido no sea producto de mi insistencia con tocarte el pelo, sino la manera inconsciente que tienes de estar en desacuerdo con lo horrible del mundo. Y sonrío, triste. Me pregunto cómo haces tú para olvidarte un rato del mundo cuando no tienes la suerte, la increíble suerte, de verte durmiendo»

Bombardeo

 

Odio sentir la necesidad de escribir porque sólo sucede cuando me siento rota.

Soy consciente que evado mi realidad, me he vuelto adicta al scroll, ver series y películas y a fingir que todo está bien. De alguna manera me hace sentir viva.

Claramente no es correcto, detesto explotar. 

Me guardo cada sentimiento negativo que es cuestión de tiempo para que ocurra el estallido, siempre con las personas incorrectas, en el momento menos oportuno. 

Hago demasiado ruido porque me obligo a callar por mucho tiempo pero es que, ¿a quién le importa?

Harto con mis quejas, detesto manifestar pero no puedo evitar el estruendo. Vomito mi sentir y luego me arrepiento, tal cual una bulímica. Quizás estoy enferma.

Odio esta montaña rusa. 

Un instante muy arriba y de repente, en el subsuelo.

Quizás no me siento rota, la verdad es que lo estoy. En el fondo quiero remediarlo pero mi mente sabotea. 

Odio sentirme motivada y al segundo, hundida.

No comprendo el detonante de todo esto, si mis traumas de la infancia, la constante comparación o mis fracasos en la vida. O todo a la vez.

Detesto la autocompación, odio ser la víctima de mi misma. Y dejarlo al descubierto. Pero me persigue.

Odio sentir que otros avanzan mientras que yo me hundo. Intento dar brazadas y me cae más arena. Me estoy ahogando. Quiero ser feliz por ellos pero me ciega esta oscuridad.

Simplemente siento que no puedo.

En la mañana escribo propósitos y en la noche los quemo. 

Es agotador. Quiero quedarme en silencio y ahogarme en su totalidad y a la vez quiero luchar y acabar con estos sentimientos. 

Quiero ser estable.

Quiero no romperme más.

Quiero ser feliz por mí y acompañar en la felicidad a los otros sin compararme en el intento. 

Quiero sentirme viva constantemente y no por momentos. 

Quiero respirar.





jueves, 25 de septiembre de 2025

Merecedora



Faltan dos días para mis 30.

Solo puedo pensar que no he aprendido la lección. 

¿Soy o no soy merecedora de la vida que sueño? Siento más lo segundo.

Es típico, todo en mi vida es así. Lo sueño, me ilusiono y la realidad me recuerda que nada de eso lo voy a vivir. 

Quizás me repetí tanto de niña la palabra fracaso que me persigue aún en los últimos días de mis veintes.

Ya lo sé, vivo en una eterna autocompasión, es verdad, Y sí, lo detesto. 

Pero no es que no lo he intentado, he hecho de todo con tal de ser y mantenerme positiva, pero mi vida no me lo permite. 

Algunos tienen la dicha de vivir una vida más fácil y eso está bien. Me alegro por ellos, pero en el fondo me pregunto, por qué mi vida no puede ser así. ¿Acaso no lo merezco? 

A veces me pregunto qué mal estaré pagando. Y sí, seguro me ves y pensarás que no comprendes cómo puedo tener estos pensamientos si tengo salud, padres, trabajo, ingresos, metas logradas. 

Lo que no sabes es que en el trasfondo la verdad hay mucho sufrimiento. Desde el minuto uno de mi nacimiento, desde es el momento que se dio la fecundación. 

Desde enero de este año, 2025, me he trazado y visualizado como otra mujer a mis 30, dejé atrás vínculos que me dolían y corté todo lazo al pasado, a los patrones repetitivos. Y la verdad, el día que cumpliría 30, quería celebrarlo por todo lo alto. No solo para conmemorar otro año de mi vida, sino para dar inicio formal a un nuevo ciclo, otra María, que lleva nueve meses preparándose, para dar la bienvenida a María Alejandra, esa mujer que a pesar de todo lo que ha vivido hasta ese día, se mantiene con la mente en alto, siempre guapa y coqueta, como si nunca hubiera sucedido esas miles de noches sin dormir, sin dejar de llorar, como que si esos ataques de pánico y ansiedad solo fueron una pesadilla, como que si nadie nunca la hirió.

Pero no se va a poder, como siempre, no se dará lo que soñé. No podré celebrar, no podré ponerme ese vestido que quería, no podré tomarme esa copa de vino para brindar por esta nueva etapa. 

La vida me ha llevado a retroceder un poco y eso me duele, siento que no deja de ser difícil. 

Y siento pero lo ignoro, que no soy merecedora de nada, Ni de celebrar, ni de sonreír, ni de que me amen, ni de tener una vida menos complicada. 

Quizás solo debo aceptar mi destino, este es mi destino. No puedo huir de lo que me toca. 

No nací para vivir esa vida soñada, no soy merecedora. 




martes, 18 de febrero de 2025

Condena


Cada día afirmo aún más que nadie ha sabido verme más allá de mi piel.

Mi manera de sentir es incomprendida, y he desatado una rebelión al no quedarme callada.

He perdido facultades, hace mucho no escribo y nada de esto tiene coherencia, tengo tanto guardado por dentro que ya no sé cómo plasmarlo, solo hay un sinfín de pensamientos revueltos y lágrimas corriendo por mis mejillas.

Ya no quiero quedarme callada pero ya no quiero a nadie cerca, quiero alejarlos a todos.

Quiero no sentir. 

Quiero cerrarme y ser neutral.

Quiero que nada me afecte.

Quiero ser una piedra.

Es irónico que la persona que te hunde es la misma que busca protegerte, estoy rodeada de esas.

Personas que son un recordatorio de todo lo malo que he vivido, quiero dejarlas atrás.

Personas que vienen con navajas disfrazadas de consejos que me hieren, con la excusa de querer lo mejor para mí, con el pretexto de que solo quieren protegerme de la vida real.

Quien te quiere no te hiere, no te rompe, no te daña.

Quien te quiere te comprende y te aconseja que te permitas sentir.

Pero odio sentir.

Mis sentimientos solo se basan en cosas negativas, es verdad, he intentado cambiarlo pero al estar rodeada de gente que solo hiere, se vuelve imposible.

Qué manera de protegerme de la vida real, al atacarme cada que exista la oportunidad, con la excusa de que por fin sea 'feliz'. 

Cómo puede ser feliz alguien que quizás no debió nacer, que fue repudiada por su propia madre y rechazada por un sinfín de personas. 

Cómo puede ser feliz alguien que solo ven con hambre por su cuerpo y que le han hecho saber mil veces que solo sirve para unos cuantos orgasmos. 

Cómo puede ser feliz alguien que nadie jamás ha visto más allá de su piel.

La vida se encarga de recordarme cada día que quizás no estoy destinada a ser feliz, nací en desdicha y probablemente moriré así. 

Juro que deseé con todo mi corazón lo contrario, pero ya he perdido las esperanzas. 

Quizás estoy hundida, otra vez, pero puede que mi destino sea estar en el hueco. 

La verdad me da un poco de miedo exponer eso porque sí creo en el poder de las palabras y la manifestación, y quizás yo misma me estoy condenando, pero me siento tan mal que solo puedo pensar en eso.

Mi mente está nublada como mis ojos, y no hay claridad en mi frente... y mis dedos solo se dejan llevar.



martes, 13 de junio de 2023

Sin sentido




 A veces hacemos cosas que no tienen sentido, sabemos que no va para ningún lado y aún así seguimos allí.

Por qué o para qué.

Viviendo una doble vida más grata que la real pero al final, es ficticia.

Sintiendo y padeciendo emociones pasajeras.

Y todo para qué.

No hay salida en el túnel. 

Al final del tobogán nos estampamos con una piedra.

Qué nos queda.

El disfrute de la bajada y luego, el choque de la vida real.

El vacío, eso queda.

Un disfrute intermitente que está y no está.

Una subida que te da vértigo.

Una bajada que te hunde más.

Qué más da, un círculo vicioso en el que estamos viviendo más una vida ficticia que la real, porque la real es trágica.

Y lo peor es ser consciente de ello.

Y seguir haciéndolo.

Porque simplemente, no tiene sentido.

sábado, 18 de junio de 2022

Standby

No, no estoy bien justo ahora. 

Soy consciente de que necesito ayuda. 

Pero no soy capaz de buscarla.

No tengo fuerzas, estoy agotada. 

Todo me resulta mucho esfuerzo y solo quiero estar acostada en mi cama, viendo cómo otros se mueven mientras yo sólo permanezco en standby.

Las horas pasan, el tiempo no me perdona.

Una de la mañana, dos... Tres. Y así hasta que la responsabilidad llama y no te queda de otra.

Es difícil asimilar lo que está pasando por tu cuerpo y más en tu cabeza.

Estoy gravemente afectada. 

Soy consciente de que me estoy autosaboteando, me estoy dañando lentamente.

Veo cómo las horas van consumiendose y no hago absolutamente nada para remediar la falta.

Tantos pendientes, tantas cosas por hacer.

Y no hay fuerzas para comenzar.

Tomo la decisión y cuando llega el momento desisto.

No, no está bien.

No estoy bien.

Necesito ayuda.